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Reseña literaria:
El discurso y el poder hegemónico se ejercen tanto por quien lo emite como por quien lo escucha y acepta sin cuestionamiento. Este análisis es organizado en tres vertientes: la prohibición, la separación entre lo legítimo y lo ilegítimo, y la voluntad de la verdad, evidenciando que quien controla el discurso se apropia también del poder.
La exclusión del discurso conlleva delimitaciones y clasificaciones de proposiciones, tanto falsas como verdaderas, que responden a las reglas imperantes de cada época, donde la coacción de la verdad es sostenida por un sistema de instituciones. Estas instancias no solo validan ciertos saberes, sino que también silencian otros, configurando así el campo de lo que debe decirse.
Mirando en retrospectiva, se explicita la expulsión del sofista, la voluntad del saber recorriendo su propia historia, donde las verdades se imponen de manera hegemónica mediante rituales que determinan gestos, circunstancias y mensajes, aplicando la doctrina como un sistema de signos, significados y significantes, así como instrumento de adhesión y control social.
Es entonces un texto que abre preguntas y ofrece herramientas para analizar la sociedad, sus prácticas y las ciencias como disciplinas del saber, permitiendo comprender cómo se configuran los límites del conocimiento en distintos contextos históricos y culturales.
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